Liderar Con Visión Y Propósito: El Camino Del Liderazgo Femenino En La Alta Dirección del en . Web Oficial.
Liderar con visión y propósito: el camino del liderazgo femenino en la alta dirección
Check-in con Jessica Aja
Hablar de liderazgo femenino en 2025 no es una moda, es una necesidad estratégica. Estamos viviendo una etapa donde la transformación es constante y los modelos de gestión evolucionan, así que incorporar miradas diversas —particularmente desde lo femenino— es una ventaja competitiva que ninguna organización puede ignorar.
He vivido los retos y oportunidades de abrir camino en una industria tan tradicional como la hotelera. Y aunque el progreso ha sido tangible, aún existen conversaciones que debemos seguir impulsando, sobre todo cuando hablamos de mujeres en posiciones de alta dirección.
Liderar desde lo femenino, con visión de largo plazo, sensibilidad humana y enfoque en resultados, es hoy una propuesta poderosa que transforma culturas organizacionales y genera impactos sostenibles.
Liderar como mujer en entornos tradicionales: herramientas que sí funcionan
En sectores donde históricamente los espacios de decisión han estado dominados por liderazgos masculinos, ser mujer implica no solo ocupar un cargo, sino resignificar la manera en que se ejerce la autoridad. En mi experiencia, la autenticidad ha sido una herramienta inquebrantable. No he tenido que cambiar quién soy para alcanzar resultados; al contrario, ha sido precisamente mi voz, mi estilo y mi forma de conectar lo que ha generado confianza, compromiso y resultados.
Se trata de construir. De comprender que el liderazgo femenino no compite: complementa, enriquece y transforma.
Como bien dijo @Sheryl Sandberg, ex COO de Meta:
“El liderazgo no se trata de títulos, cargos o dinero. Se trata de impacto, influencia e inspiración.”
Del “hacer” al “pensar estratégico”: sin perder conexión
Uno de los mayores retos de quienes ascendemos en posiciones ejecutivas es no alejarnos del pulso diario de la operación. Pasar del hacer al pensar estratégico no puede significar desconexión. Por eso, he mantenido una comunicación cercana con los equipos, escuchando activamente, valorando su experiencia y haciendo de sus perspectivas un insumo valioso para las decisiones de negocio.
En esa transición, la empatía se vuelve un activo estratégico. Entender lo que sucede en cada área, sin perder la perspectiva global, ha sido fundamental para construir una cultura organizacional donde todos se sienten parte del rumbo que tomamos.
El síndrome de la impostora: cómo lo enfrenté y lo que aprendí
Muchas mujeres —aun con trayectorias sólidas— convivimos con esa voz interna que nos cuestiona si somos lo suficientemente buenas. El síndrome de la impostora no desaparece por completo, pero se enfrenta con conciencia. Yo lo hice reconociéndolo, cuestionando mis propios pensamientos y rodeándome de personas que impulsan, no que frenan.
Celebrar logros, por pequeños que parezcan, ha sido parte del proceso. Y sobre todo, aceptar que la vulnerabilidad no resta autoridad. Como afirma Brené Brown, investigadora y autora: “La vulnerabilidad no es ganar o perder; es tener el coraje de mostrarse cuando no se puede controlar el resultado.”
Firmeza empática: liderazgo femenino sin pedir permiso
Liderar con firmeza no implica dejar de ser empática. En mi caso, eso se traduce en decisiones claras, límites sanos y convicciones firmes, siempre con respeto por las personas y sus contextos. No hay necesidad de imitar estilos tradicionales para ser escuchadas. De hecho, la inteligencia emocional, la intuición y la capacidad de construir relaciones son fortalezas que hoy las organizaciones más exitosas valoran como competencias clave.
En HODELPA hemos construido una cultura que reconoce ese liderazgo plural, que fomenta el desarrollo del talento femenino y que entiende que la diversidad no es un discurso: es una estrategia de valor.
Sigo creyendo que liderar con propósito es una de las formas más potentes de transformar realidades. Por eso agradezco este espacio para compartir reflexiones que nacen de la experiencia y también de la convicción de que todavía hay mucho por construir.